Cuenta la historia que desde los más altos bosques, en la espesura
más profunda, un día nació un hombre. Un hombre que fue criado por los seres
que allí habitaban, un hombre que fue educado en la más estricta ley animal, un
hombre al fin y al cabo.
Y sucedió que cierto día, por el azar y la causalidad tuvo un
encontronazo con uno de los suyos, uno como él, erguido, gesticulante, su
rostro reflejaba el saber, el sufrimiento, la alegría, la desdicha, el amor...
y sucedió que por su naturaleza, aquel ser "salvaje" acompañó al
nuevo amigo a la "civilización".
Al llegar a ella, esta se alzaba erguida y deslumbrante, poseedora
del poder y el dominio, un lugar donde convivían muchos más
"comunes". Pasaron los años y el hombre se hizo a la nueva vida,
adquirió un trabajo, adquirió una identidad, adquirió un nombre... era
persona... trabajaba repartiendo pizzas a tiempo parcial en la pizzería "il prete rosso"; su vida transcurría tranquila, incluso conoció el amor de una compañera de trabajo, la encargada de realizar esas obras de arte tan suculentas.
Poco a poco fue conociendo a sus comunes, los amigos, los enemigos, los mandatarios, los mandados, los ricos, los pobres, los buenos, los malos, la ciencia, la religión, el deporte, las fiestas, los vicios...la "vida"...
Un día su amigo Joardi fue a buscarlo para ir a tomar unas copas al Pub "el gato verde", un antro de mala muerte situado en un callejón por detrás de su calle; no estaba, pregunto en el trabajo y no estaba.
...no estaba...
En medio del murmullo del bosque, de repente, surgió un pensamiento:
"amigos, enemigos, buenos, malos, mandatarios, os echo de menos... todo aquello que he aprendido y que me habéis enseñado, ha formado y forma parte de mi vida, pero a diferencia de vosotros...
...esa no es mi vida...
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